miércoles, 27 de noviembre de 2024
viernes, 14 de abril de 2023
¿Qué calidades deben tener los árbitros, los jueces y los litigantes?
¿Qué calidades deben tener los árbitros, los jueces y los litigantes?
1. Las preguntas y comentarios que oigo a menudo sobre la selección de árbitros, me llevan a una más general, que me parece es la más correcta.
¿Qué calidades deben tener los árbitros, los jueces y los litigantes?
2. Necesitan, conocer el procedimiento y poseer el arte de manejarlo. Más en el arbitraje, que es informal y flexible, menos en el litigio judicial, que es más estructurado, rígido y formalista. Concibo al arbitraje como un arte; al litigio judicial como un método. Pero tanto en el arbitraje es necesario el método, como en el litigio el arte.
3. Necesitan conocer la teoría general del derecho, fundamentalmente el derecho de obligaciones y contratos. Es la base o estructura legal universal; valida en todo el mundo; salvo en las sociedades atrasadas o tiránicas.
4. Necesitan conocer la materia o sustancia de la disputa y los usos aplicables. No es lo mismo una disputa sobre un seguro o reaseguro, que una sobre la construcción de una hidroeléctrica, o sobre un sistema de desagüe de una ciudad, o sobre transporte (marítimo, de puerta a puerta, multimodal, etc.), o sobre un cálculo financiero en operaciones sobre derivados, etcétera. Esta es una triste enumeración que pongo solo con fines ilustrativos. La realidad es infinitamente rica.
5. En suma, el juez, el árbitro y el abogado litigante deben conocer el procedimiento arbitral o judicial, el derecho aplicable a las obligaciones y contratos y las circunstancias de hecho materiales de la disputa.
6. El peso mayor cae en el litigante. Su misión es educar en la sustancia de la disputa al juez o al árbitro, convencerlo de que su parte tiene la razón y, para ello, saber usar las reglas y estrategias del procedimiento arbitral o judicial. El que domina las tripas, domina el caso.
7. El juez o el árbitro deben tener la capacidad de juzgar correctamente las afirmaciones
8. Como dijo el poeta: se hace camino al andar. Cierto que es muy importante el estudio, y es lo mejor que puede hacer un estudiante o un joven abogado; pero también uno experimentado.
9. La experiencia es indispensable, pero no se puede aprender limitándose a los libros, las clases, los diplomados, etc; a veces son solo barniz. Pero si se adelanta con la lectura y la investigación. Las grandes obras de la literatura son grandes maestra de la vida.
10. La investigación es el núcleo. Cuando era pasante de Mantilla Molina, me lo empecé a encontrar con gruesos libros de toxicología; un día lo vi discutiendo sobre el tema con el médico de la Latinoamericana. Me dio la impresión de que ya sabía mas que el médico. Luego supe que estaba preparando la defensa de un caso contra la compañía de seguros ,que partía de una muerte por envenenamiento.
11. Años después me encomendaron un pleito sobre una gran mina de plata. No sabía nada de minería y mucho menos de esa mina. Siguiendo el ejemplo de mi maestro, busqué libros sobre la minería en México desde la colonia, sobre la minería en general; encontré entretenidos cuentos e historias. Pedí al cliente visitar la mina, que me explicaran su funcionamiento y sus problemas. Discutí con los ingenieros mineros, etc. Cuando se abrió el caso, no era un mal abogado minero.
12. No es el único caso y la variedad de experiencias, junto con la afición a la literatura, me han permitido pasarla muy divertido.
13. Pero lleva tiempo. No se puede ser sabio de repente, ni llevar muchos casos a la vez. No se nace viejo y el que mucho abarca, poco aprieta.
viernes, 12 de junio de 2020
La tecnología de la información y los medios alternativos, revisitados
La tecnología de la información y los medios alternativos, revisitados.
Temores y euforia
Las videoconferencias
Es cierto, reuniones o audiencias a distancia cada vez serán más comunes para juntas de organización y, ocasionalmente, para evitar el traslado y estancia de algunos testigos y expertos; o para la participación a distancia de algún representante. Pero audiencias completas, todavía nos falta camino que recorrer.
El regreso a la normalidad
La TI en mi blog revisitada
Ligas
jueves, 28 de mayo de 2020
Ser un abogado como Roberto L. Mantilla Molina
Ser un abogado como Roberto L. Mantilla Molina.
Un ejemplo difícil de seguir
viernes, 6 de diciembre de 2019
La locura de la lectura. 7. El criterio.
viernes, 22 de noviembre de 2019
La locura de la lectura 6. Abraham y María.
Abraham y María
lunes, 21 de octubre de 2019
La locura de la lectura 5. Monseñor y el teléfono.
Monseñor y el teléfono.
- ¿Qué tan indispensable, útil o conveniente es que me entere de cada información que se me ofrece?
- ¿En qué me beneficia saber quienes y cuántos me ponen me gusta (likes), o recomiendan mis publicaciones?
- Constantemente recibo mensajes, correos, llamadas, ofertas ¿Por qué tengo que estar pendiente, de modo incesante, de toda esa marabunta?
- ¿Tengo que responder de bote pronto?
- ¿No es de sabios, informarse, reflexionar, tomarse un tiempo antes de contestar?
- ¿Por qué debo abandonar mi inveterada costumbre de darle oportunidad a mi almohada antes de responder?
- Reviso mi calendario. Hago citas y las apunto.
- Hablo por teléfono desde mi cama, dando a mi interlocutor la impresión de que estoy bañado y formalmente trabajando en mi oficina. También hablo en lugares y momentos convencionales.
- Envío recados con tareas y sugerencias a mi asistente, socios y pasantes.
- Dicto las pendejadas que se me ocurren y luego las borro confirmando que para eso no se estudia.
- Hago notas y listas de cosas que debo recordar; que luego no veo o no recuerdo
- Leo los escritos de mis contrarios y las resoluciones que les dan razón. Les hago anotaciones y escribo comentarios.
- En esos comentarios, por lo general me lamento de los jueces, magistrados y árbitros; por supuesto que también de mis contrarios. Luego los borro, no vaya a ser qué se escapen.
- Redacto notas, borradores de memoriales, opiniones, laudos, resoluciones y artículos. A veces en mitad de la noche cuando me despierta un torrente de ideas.
- Leo, leo, leo y releo. Libros (en Kindle, iBooks, Bookmate, Kobo, Google Reads). Ya no leo libros, revistas y periódicos impresos.
- Copio citas literarias, jurídicas, ideas y otras cosas de interés; aunque luego no sé qué hacer con ellas
- Tomo fotos; que tampoco luego no sé qué hacer con ellas.
- Sujeto a estrictos horarios, leo el periódico, siguiendo el método de leer sólo los titulares. Con eso basta.
- También leo las opiniones de comentaristas que selecciono. Pero con cuidado porque a menudo, con diferentes palabras y expresiones, se repiten. Prefiero leer Candido de Voltaire.
- Con semejantes precauciones, selecciono artículos que separo en la lista de lecturas de mi navegador. Luego leo algunos.
- Sujeto a muy severos horarios, chismeo, aprendo y me divierto en Facebook y Twitter. Muy sano para verme como en un espejo y darme cuenta de lo que no debo publicar o compartir.
- Uso el no molestar o el modo de avión, como una consideración al prójimo con quien estoy; prefiero darle el avión a los que me escriben para no darle el avión a quienes están conmigo.
- También pongo el no molestar cuando descanso, leo, como o duermo.
- Invariablemente contesto o atiendo todas las llamadas o mensajes que no atendí cuando los recibí.
- Oigo música. Es mi modo preferido de prepararme para la noche.
- Rezo y le pido ayuda a Dios ayuda, porque sin él no tengo remedio. Es más relajante que oír música y todo lo demás.




